24 de abril de 2025
Las lluvias intensas pueden convertirse en una pesadilla para los conductores. Si te encontrás manejando en medio de una inundación, hay ciertas decisiones que pueden marcar la diferencia entre un susto y un arreglo carísimo. En esta nota te compartimos cinco tips prácticos para proteger tu vehículo y mantenerte a salvo en situaciones extremas.
En lo que va del año, varias tormentas dejaron calles anegadas, autos dañados y muchos conductores con el bolsillo temblando. Aunque no siempre se pueden evitar estos escenarios, sí es posible minimizar los riesgos si actuás con precaución. Por eso, te dejamos cinco consejos fundamentales para cuidar tu vehículo si te agarra una inundación mientras manejás.
Si el agua supera la mitad de las ruedas, lo mejor es detenerte y apagar el motor. Seguir avanzando en esas condiciones puede provocar daños severos en el sistema eléctrico o mecánico.
Si el nivel del agua todavía lo permite, mantené el motor revolucionado sin cambiar de marcha (en primera y con el embrague apretado, si es manual) para evitar que entre agua por el escape.
En autos automáticos, buscá el modo manual para evitar que el vehículo cambie de marcha solo y tratá de mantener el motor "enroscado".
Evitá calles desconocidas o zonas donde sabés que hay pozos, bocas de tormenta o desniveles. La visibilidad en una inundación es baja y podés terminar con la suspensión rota, daños en el tren delantero o en la carrocería.
Además, no uses veredas ni canteros como escape: no solo es peligroso para peatones, sino que podés romper partes del auto que no estén cubiertas por el seguro.
El agua reduce drásticamente la adherencia. Frenar de golpe, doblar bruscamente o acelerar de más puede hacerte perder el control del vehículo.
Con piso mojado, también puede aparecer el temido aquaplaning, que te deja sin dirección ni freno por completo.
Tené siempre los neumáticos en buen estado: el dibujo ayuda a evacuar el agua y mejorar el contacto con el suelo.
Tu vida y la de tus acompañantes es lo más importante. Si la situación se pone peligrosa, salí del auto y buscá resguardo en un lugar seguro. Lo material puede recuperarse, especialmente si contás con un buen seguro contra todo riesgo, que incluya daños por inundaciones.
Si el agua entró al habitáculo o al motor, no intentes prender el vehículo. Llamá a la grúa o a tu aseguradora y dejá que los expertos evalúen los daños. En muchos casos, el seguro puede cubrir los gastos, siempre que informes lo ocurrido lo antes posible.
Tener una cobertura completa puede parecer caro, pero ante situaciones como una inundación, se convierte en una inversión que te puede salvar de pagar arreglos millonarios. Asegurate de que tu póliza contemple fenómenos climáticos como granizo, caída de árboles o lluvias intensas.
También es clave hacer mantenimientos preventivos: revisar escobillas, luces, motor y sistema eléctrico te puede evitar más de un dolor de cabeza cuando llega una tormenta fuerte.
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